La historia del doble feminicidio en Kennedy que enlutó a Bogotá

Este caso se suma a los 110 feminicidios que van en el país en el 2020, 47 de ellos en cuarentena.

Eran casi las 10 de la noche del domingo 14 de junio y Heidy Soriano volvía a su casa junto con su pequeña hija y su pareja, Marco Fidel Díaz Rubio. Al entrar a su vivienda, ubicada en la carrera 81D con calle 8C, en el barrio Valladolid de la localidad de Kennedy, los gritos de auxilio y de dolor de Heidy y de su hija rompieron el silencio de la noche. Dentro de su casa estaban viviendo minutos de horror.

Con arma blanca fueron asesinadas Heidy, una mujer de 30 años y madre cabeza de familia, y su niña de 4 años.

En la vivienda, con ellas solo estaba Díaz Rubio, quien es el único sospechoso y el principal sindicado de haber cometido este doble feminicidio. De acuerdo con la versión de las autoridades, Díaz Rubio supuestamente las atacó y luego se autoinfligió varias heridas en el pecho con el fin de “despistar” a los investigadores.

Fuentes de la Policía le confirmaron a EL TIEMPO que, efectivamente, Díaz Rubio habría intentado quitarse la vida luego de, al parecer, asesinar a Heidy y a su hija. Los cuerpos sin vida de las víctimas fueron encontrados en la casa, mientras que Díaz Rubio permanecía herido de gravedad dentro de la vivienda.

“Fue trasladado a la Clínica de Occidente, en donde lo internaron en cuidados intensivos, las heridas se las hizo él mismo después de todo lo sucedido”, le dijo un uniformado a este diario.

“En medio del ataque, él llamó al papá para que lo ayudara, y fue el hermano del supuesto agresor quien advirtió a la policía”, cuenta una persona cercana a la familia; sin embargo, asegura que todo es materia de investigación.

Allegados a la mujer no se explican por qué no hubo una reacción inmediata de los vecinos al escuchar los gritos. Dicen que, tal vez, hubieran podido evitar que Heidy y la menor de edad murieran.

Heidy y Díaz Rubio, el presunto feminicida, llevaban dos años de relación de pareja y hacía cuatro meses se habían ido a vivir juntos. Desde entonces, personas cercanas a Heidy notaron que había algo extraño en el comportamiento de él.

“Cuando ella comenzó esa relación ya no la veíamos tanto, deducíamos que era un hombre posesivo y celoso”, narra una conocida de la víctima, quien recuerda que la última vez que las vio fue en un asado, el 8 de marzo, Día de la Mujer.

La menor había cumplido 4 años hacía un par de meses, “era la niña más alegre, amorosa, juguetona y hermosa, era la adoración de la familia”, recuerda una familiar. Para Heidy, su mamá, era la adoración, “amaba a su hija, la llevaba siempre con ella”, agrega.

A Heidy la violencia machista la venía acechando meses atrás, sus conocidos dicen que el presunto agresor le prohibía salir a trabajar, le revisaba el celular e incluso algunos allegados afirman que la pareja tenía discusiones frecuentemente.

“Ella era una mujer de carácter fuerte, siempre alegre”, recuerdan sus conocidos.
Y como si no fuera suficiente, el presunto agresor, tres días después del hecho, sigue sin ser capturado y judicializado, razón por la cual la familia de las víctimas está en vilo, “él puede recuperarse y salir de la clínica como si nada hubiera pasado”, señalan.

EL TIEMPO pudo establecer que el caso ya está en manos de la Fiscalía, y que Díaz Rubio podría ser imputado por doble feminicidio en las próximas horas.

Hugo Acero, secretario de Seguridad del Distrito, afirmó que “las autoridades ya están adelantando el proceso de captura, para que el presunto asesino responda por lo que hizo”. Además, invitó a la ciudadanía a denunciar cualquier caso de violencia contra mujeres, niñas y niños. “No es hora de callar, estamos para atender las denuncias y para actuar en contra de estos hechos”, señaló.

A la familia de las víctimas, la Secretaría de la Mujer le asignó una abogada de la estrategia de justicia de género que los representará en el proceso penal, además están recibiendo atención psicosocial. Sin embargo, manifiestan: “Nada de esto nos va a devolver a Heidy y a su hija, por eso pedimos que se acelere la investigación y que haya justicia”.

En Kennedy, la alcaldía local instauró una mesa interinstitucional con la Policía, la Secretaría de la Mujer y otras entidades para priorizar el caso y ayudar a que se pueda hacer justicia.

Además, el martes 16 de junio, los vecinos, familiares y amigos de las víctimas se unieron en una marcha para exigir que cesen los actos de violencia contra la mujer en la localidad.

Con globos blancos y rosados, pancartas y flores, le rindieron un homenaje a Heidy y a su hija, y a una sola voz gritaron: “Ni una más”.

La ciudadanía reclamó, aún en medio de la pandemia, que el aislamiento no puede ser una excusa para que estos hechos se queden en la impunidad.

Alerta por feminicidios

El feminicidio de Heidy y de su hija encendió las alarmas de las autoridades distritales, pues aunque todos los delitos han tenido una disminución en la cuarentena, los feminicidios han aumentado en un 8,6 por ciento, razón por la cual el Distrito realizará un consejo de seguridad extraordinario específicamente para fortalecer la prevención y atención de violencias contra las mujeres.

Según las cifras en los últimos tres meses, la Secretaría de la Mujer ha recibido más de 15.000 llamadas telefónicas. El 48 por ciento de estas, para alertar o denunciar violencia psicológica, y el 25 por ciento, para reportar violencia física.

La situación es preocupante. A nivel nacional, en el 2020, según datos de la Fundación Feminicidios Colombia, 110 mujeres han sido asesinadas, 47 de ellas en medio de la cuarentena.

Además, en los dos días anteriores, en menos de 48 horas fueron asesinadas cinco mujeres en el país, razón por la cual varias organizaciones feministas y defensoras de los derechos humanos se declararon en ‘emergencia nacional por feminicidios’.

TOMADO DE: EL TIEMPO

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