25 años sin el trazo inolvidable de Luis Caballero

La galería ‘El Museo’ inaugura una retrospectiva en memoria del artista bogotano.

La fuerza y el trazo inigualables del artista Luis Caballero se silenciaron hace 25 años, el 19 de junio de 1995.

En su memoria, la galería capitalina ‘El Museo’ inaugura este sábado la retrospectiva ‘Homenaje 25 años después’, que reúne 200 obras del pintor, que reflejan sus diferentes etapas artísticas.

“Son obras, desde sus inicios hasta sus últimos trabajos, en las que el cuerpo humano, fuente de sus emociones y sus sentimientos, se manifiesta en un acercamiento a lo místico, lo erótico y la violencia”, anotan los curadores de la muestra.

A lo largo de su trayectoria, Caballero encontró en la desnudez su elemento figurativo esencial para desarrollar su propuesta.

“Para Caballero, el momento reflexivo de la anatomía era de gozo y deseo, estudiaba la
pose, acariciaba los ángulos, en una perpetua exploración para crear una imagen sagrada. La ambigüedad exaltada en su obra conmueve y confronta al público todo el tiempo, llevándolo de la mano a entender ese estado de gracia único en el que él creó su obra”, explica la galería.

Nacido en Bogotá en 1943, Caballero inició sus estudios en la Escuela de Artes de la Universidad de los Andes, que luego perfeccionó en la Escuela de Pintura La Grande Chaumiére, en París, la ciudad que se convirtió en su hogar.

Desde un principio, su talento pictórico fue aplaudido por la crítica, que le otorgó el primer premio de la Primera Bienal Iberoamericana de Pintura de Colterjer (Medellín) y el del Primer Salón Austral de Dibujo y Grabado (Cali).

A partir de ese momento, su obra no dejaría de ser galardonada y aplaudida por los coleccionistas y amantes del arte moderno.

En la década de los años 70, sus figuras se concentran en el desnudo masculino. “Su obra para ese momento reflejaba las influencias del trabajo de artistas como Francis Bacon, Willem de Kooning y Jean Dubuffet, donde usaba la reiteración de la figura, el sentido de lo erótico, la pelta del pop art”, anotan los curadores.

La década de los años 80 llega con un marcado acento de violencia y religiosidad, al mismo tiempo, en la propuesta pictórica de Caballero. Sus conocedores anotan que en ese periodo, “el dolor y el placer se contraponen continuamente como una fascinación que lo perseguía desde niño y encuentran el descanso en el poder del trazo”.

Finalmente, la década de su partida, se caracterizó por obras al óleo en donde “la mancha enmarca los volúmenes” y la técnica alcanza su máximo esplendor.

Sea este el momento para festejar el legado de uno de los artistas colombianos más importantes del siglo pasado.

TOMADO DE: EL TIEMPO

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